Poesía de un Pintor Enamorado

Suelo pensar en tí
porque techo de menos.
Das vueltas en mi cabeza
y le das claridad,
como un rodillo con pintura blanca
le da a la pared,
dando vueltas.

Llevo la escalera de aca pa'lla;
yo quiero llevarte a vos,
que me hacés subir tan alto,
no pa' pintar techos ni paredes,
sino un arcoiris.

Cuando pinto
me quedan marcas en el delantal,
que me lo puedo sacar;
pero tus besos en mi piel
quedarán por siempre.

Si pinto tu cuerpo,
uso el pincel más pequeño,
para recorrerlo en detalle.
Para decir que te quiero,
uso el rodillo más grande,
porque no tengo reparos.

Y no reparo en sacar
de pintura el exceso,
porque eso es relativo.
¿Es normal cuanto te quiero?
¿Importa la respuesta?

Quiero darte toda mi trama,
cada momento tiene su color.
Si tenés color almagre,
te doy color violín para tus oídos,
color chocolate para tu boca,
y color lava para abrigarte*.

Nuestra mezcla tiene un color único,
somos vos y yo.
No importa si no queda perfecto,
con el tiempo vamos
pasando las manos,
y sé darte todas las mías.


*Nota: ¡Todos los colores que mencioné existen!

Comentarios

Entradas populares