Ministro de Cultura

Ocurrió en los años '90. El Ministro de Cultura se reunió con el Ministro de Deportes de la República de Sudáfrica para presentarle una idea. La misma consistía en aprovechar la popularidad de los Springboks (el nombre que se le da a la selección de rugby de dicho país) para acercar la cultura a la población sudafricana, por lo que proponía cambiar el nombre del seleccionado de rugby por "Springbooks", considerando además, a que el nombre aludía al floreciemiento de la cultura mediante la lectura de libros. Los presentes en la reunión quedaron mudos, mirándo de manera inamovible al Ministro de Cultura. La reacción se mantuvo durante un nervioso minuto, mientras el disertante preguntaba en su interior si era la mayor ridiculización de su carrera. Luego se dio cuenta de que los presentes estaban en perfecta quietud. Comenzó a caminar rodeando la mesa mientras gritaba: "¿Hola?,¿Hola?,¡¿Hola!?", trataba de despabilarlos. "¿¡Es ésto una broma!? ¡Pero que falta de cordialidad y respeto!", gritó mientras cerraba la puerta con un portazo.
Luego de un minuto, que parecía detenido, "Ah", exclamó uno, y poco a poco fueron moviéndose y saliendo de su estado de petrificación. Se miraron desconcenrtados, y el Ministro de Deportes preguntó "¿En qué estábamos?". "Mi novia guarda flores en libros para que queden chatas y lisas", comentó uno. "A mi madre le regalaré un libro sobre flores para el jardín para el día de la madre", comentó otro. "Me encanta leer en el jardín cuando llega la primavera", agregó un tercero. Nadie comprendía por qué estos comentarios se les habían venido a la cabeza. Algunas ideas desorientan.

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