'Ta lento
Todos tenemos uno o más talentos. Es cuestion de encontrarlos. Hay talentos que son mas fáciles de encontrar o ver que otros. Hay talentos que son relativos a una época o una geografía, como tocar bien la guitarra. ¿Qué hubiera pasado si el buen guitarrista hubiera nacido cuando no existían las guitarras o si nunca hubiera tenido contacto con una? ¿Existen los talentos o existe el deseo de tenerlos y el momento para desarrollarlos? La primer pregunta que hice es contradictoria porque no existe el buen guitarrista sin la guitarra.
Pero, ¿a qué llamamos talento? ¿A cuando hacemos algo mejor que los demás? ¿Es decir que si fueramos ermitaños no sabríamos qué es el talento, o cuál es el nuestro, porque no nos compararíamos con otros? ¿No sabríamos cuál es nuestro talento, o no existiría el concepto de talento porque no tendríamos con quién compararnos? Momento... cuando aprendemos algo nuevo, y nos sentimos bien al hacerlo, sentimos que lo hacemos bien, independientemente de los demás. Adquirir una nueva habilidad se siente bien. Puede que después conozcamos a alguien que lo haga mejor y sintamos por un momento que no somos tan buenos, pero cuando lo hicimos sentimos algo, y queremos hacerlo mejor. El desarrollo de talentos nos da autoestima. Y la competencia (o comparación) nos ayuda a mejorar nuestra habilidad. Existen situaciones, especialmente en deportistas o músicos, en las que el deseo de ser mejor que otros y la presión de ganar reemplaza el bienestar inicial que nos da practicar la habilidad en sí misma. Y cuando no es posible ser el mejor o no podemos soportar la presión, se genera un sensación negativa que se transfiere a un desprecio por la habilidad, la cual deja de querer practicarse. Nina Simone dijo odiar el piano en algún momento de su vida. Andre Agassi el tenis. Es sano competir, nos lleva a superar nuestros límites, pero no deberíamos olvidarnos del placer intrínseco de practicar una habilidad.
A los 13 años un profesor de catequesis nos dijo que todas las personas teníamos un talento, y que si no lo encontrábamos o no lo seguíamos seríamos infelices. Al poco tiempo me di cuenta de que no creía en tal cosa llamada talento con la que nacés, y es a lo cual tenés que dedicarte. Hay carreras, funciones, trabajos, oficios que existen en una época y en otra no, en un lugar del mundo y en otro no. ¿Los brasileños nacen con más talento en el fútbol que los japoneses, o es una cuestión cultural? Por otro lado, hay etapas en la vida en la que queremos cambiar a lo que nos dedicamos.
A veces desarrollamos una habilidad fruto de una necesidad. La vida nos enfrenta con una dificultad y debemos desarrollar un talento para superar la misma. Me vuelvo a preguntar: ¿Existe el talento innato?
Creer que tenemos un talento de nacimiento es pensar que estamos pre-destinados a algo. Si tuviera que arriesgarme diría que estamos pre-destinados a ser felices. Pero la felicidad no es un talento, es una decisión.
Pero, ¿a qué llamamos talento? ¿A cuando hacemos algo mejor que los demás? ¿Es decir que si fueramos ermitaños no sabríamos qué es el talento, o cuál es el nuestro, porque no nos compararíamos con otros? ¿No sabríamos cuál es nuestro talento, o no existiría el concepto de talento porque no tendríamos con quién compararnos? Momento... cuando aprendemos algo nuevo, y nos sentimos bien al hacerlo, sentimos que lo hacemos bien, independientemente de los demás. Adquirir una nueva habilidad se siente bien. Puede que después conozcamos a alguien que lo haga mejor y sintamos por un momento que no somos tan buenos, pero cuando lo hicimos sentimos algo, y queremos hacerlo mejor. El desarrollo de talentos nos da autoestima. Y la competencia (o comparación) nos ayuda a mejorar nuestra habilidad. Existen situaciones, especialmente en deportistas o músicos, en las que el deseo de ser mejor que otros y la presión de ganar reemplaza el bienestar inicial que nos da practicar la habilidad en sí misma. Y cuando no es posible ser el mejor o no podemos soportar la presión, se genera un sensación negativa que se transfiere a un desprecio por la habilidad, la cual deja de querer practicarse. Nina Simone dijo odiar el piano en algún momento de su vida. Andre Agassi el tenis. Es sano competir, nos lleva a superar nuestros límites, pero no deberíamos olvidarnos del placer intrínseco de practicar una habilidad.
A los 13 años un profesor de catequesis nos dijo que todas las personas teníamos un talento, y que si no lo encontrábamos o no lo seguíamos seríamos infelices. Al poco tiempo me di cuenta de que no creía en tal cosa llamada talento con la que nacés, y es a lo cual tenés que dedicarte. Hay carreras, funciones, trabajos, oficios que existen en una época y en otra no, en un lugar del mundo y en otro no. ¿Los brasileños nacen con más talento en el fútbol que los japoneses, o es una cuestión cultural? Por otro lado, hay etapas en la vida en la que queremos cambiar a lo que nos dedicamos.
A veces desarrollamos una habilidad fruto de una necesidad. La vida nos enfrenta con una dificultad y debemos desarrollar un talento para superar la misma. Me vuelvo a preguntar: ¿Existe el talento innato?
Creer que tenemos un talento de nacimiento es pensar que estamos pre-destinados a algo. Si tuviera que arriesgarme diría que estamos pre-destinados a ser felices. Pero la felicidad no es un talento, es una decisión.
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