Rita, se enojaba por todo
Juan y Rita caminaban por delante de una heladería, cuando Juan le comenta:
- ¿Pedimos un cuarto?
- ¡Pero recién me conocés y ya me querés llevar a un telo!
- Me refiero a un helado.
Saliendo de la heladería y degustando sus helados, Juan se tropieza y suelta su helado, el cual es atrapado velozmente por Rita antes de que caiga al suelo.
- ¡Que buenos reflejos!
- ¡Pero si yo no me hice reflejos! ¿A quién estas mirando?
- Me refiero a tu habilidad para atrapar mi helado.
Cuando Rita le quiere devolver el helado, Juan necesitaba atarse los cordones y le dice:
- Sosteneme el cucurucho un ratito.
- ¡Pero sos un degenerado! ¡Y en el medio de la calle!
- Nuevamente, me refiero al helado.
Juan tiene paciencia, la necesita para crecer su amor con Rita. Te bancamos Juan. Para recibir amor, hay que dar amor.
- ¿Pedimos un cuarto?
- ¡Pero recién me conocés y ya me querés llevar a un telo!
- Me refiero a un helado.
Saliendo de la heladería y degustando sus helados, Juan se tropieza y suelta su helado, el cual es atrapado velozmente por Rita antes de que caiga al suelo.
- ¡Que buenos reflejos!
- ¡Pero si yo no me hice reflejos! ¿A quién estas mirando?
- Me refiero a tu habilidad para atrapar mi helado.
Cuando Rita le quiere devolver el helado, Juan necesitaba atarse los cordones y le dice:
- Sosteneme el cucurucho un ratito.
- ¡Pero sos un degenerado! ¡Y en el medio de la calle!
- Nuevamente, me refiero al helado.
Juan tiene paciencia, la necesita para crecer su amor con Rita. Te bancamos Juan. Para recibir amor, hay que dar amor.
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