Pimiento

Estábamos saliendo del asado. Juan me dice que me va a seguirme porque no sabe salir del barrio. Me subo con mi novia al auto, salgo del estacionamiento y freno para esperarlo a Juan. Cuando lo veo salir empiezo a andar. A los dos minutos mi novia me dice: "mi amor, un auto nos está siguiendo hace como dos minutos". La miro, entre sonriente e incrédulo. Por no mirar el camino atropellé a Pimiento, el perro de Jorge, el dueño de casa. Nunca entendí porque los perros no entendían a los autos. Mi novia gritó. Frené el auto y nos bajamos; Juan también. La primer señal no era buena, no se lo escuchaba a Pimiento. Lo encontramos tirado en el piso, mirando con cara de perro mojado. Le empecé a acariciar la panza y empezó a mover la cola y sacar la lengua jadeando. Parecía estar bien. Cuando volvemos a los autos, Pimiento nos sigue y empieza a renguear. Bajón. Ahora tenía que llamar a Jorge, decirle que pisé a su perro, y llevarlo al veterinario. Nos acercamos con Juan para levantarlo y Pimiento se empieza a matar de risa y nos dice: "¡Estoy perfecto! ¡Se la re creyeron!". Lo miré a Juan con cara de terror y preguntándole con la mirada si había visto y escuchado lo mismo que yo. Me respondió con la misma mirada. Es muy raro ver a un perro hablar. ¿Había funny brownies en lo de Jorge?

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