Automático y Manual

Hacemos cosas en automático. Es necesario para no tener que pensar en cada situación que hacer, para que nuestro cerebro obre rápidamente. Es el llamado instinto. Hay muchos instintos que vienen por naturaleza, como respirar, sobrevivir, etc. Pero otros se entrenan, se crean. Los instintos son atajos del cerebro para hacer cosas sin la necesidad de pensar. Muchos instintos se crean de acuerdo a la sociedad en la que vivimos. Por ejemplo, cuando vemos a alguien "raro" caminando por la vereda, instintivamente nos ponemos en alerta y quizás cruzamos hacia la vereda de enfrente. La parte social viene por el lado de qué aspecto tiene que tener alguien para que le adjudiquemos el mote de "raro".

Instintivamente, estamos más atraídos a malas noticias que a buenas por nuestro instinto de supervivencia. Esta es la razón por la que los noticieros y diarios están llenos de ellas. Haciendo una analogía, si estamos en la sabana africana y aparece cerca un león y un zorrino, probablemente sólo prestemos atención al león pues pone en riesgo nuestra supervivencia. Sin embargo, mirar las noticias malas no nos va a "salvar", aparentemente. Hoy, cuando veo malas noticias, instintivamente se que hay buenas noticias también que no están transmitiendo, y no le presto tanta atención a las malas; y andá a saber cuánto están exagerando. Este es un instinto que desarrollé luego de pensar un largo tiempo en ello.

La palabra "instinto" tiene muchas definiciones, y en este ensayo la utilizaré para referirme a pensamientos o acciones que nos surgen automáticamente, sin que desarrollemos un pensamiento profundo.

Dicen que los deportistas obran mejor cuando se dejan llevar por su instinto, cuando se dejan llevar por el momento. Un gran delantero cuando está por definir no la piensa, sigue su instinto y te la clava, te la pica, de caño, como sea. En este sentido, es bueno confiar en nuestro instinto y que nos den la confianza para ello. Pero ese instinto fue creado con años de entrenamiento. Cuando un gran guitarrista está haciendo el solo de su vida, no la está pensando, está en el momento, dejándose llevar por todos esos años de tocar la guitarra. Si se pusiera a pensar podría cortar el flujo de creatividad. El mejor surfista de todos los tiempos, Kelly Slater, dijo que cuando se entrena una maniobra, hay que concentrarse en ella y pulirla, pero cuando se está compitiendo hay que dejarse llevar. La fórmula para un buen deportista sería desarrollar buenos instintos con mucho entrenamiento y luego creer en ellos.

Sabemos que en el deporte es importante la mentalidad, tanto como la habilidad. El gran tenista Roger Federer cuenta que para llegar a ser tan exitoso debió cambiar su forma de pensar. En sus inicios, sus instintos debían jugarle en contra y hacer que pierda la cabeza en partidos, con actitudes como frustrarse cuando fuera perdiendo. Y modificando su estructura de pensamiento, logró mejores hábitos e instintos para convertirse en un ganador.

Crear instintos nos sirve para lograr objetivos, como el éxito deportivo. Es bueno, sin embargo, rever los instintos que tenemos. En el pasado me encantaba comer choripanes de los carritos de la costanera. Los científicos dicen que el ser humano instintivamente desea comida chatarra porque su alto contenido en calorías (lease, energía para el cuerpo) nos permitió desarrollar el complejo cerebro que tenemos. Hoy mi instinto me dice que no es saludable y siento un leve rechazo hacia ellos. Es un pensamiento que automáticamente me aparece, y que se desarrolló siendo consciente de ello y luego de varios años se transformó en instinto.

Lograr el instinto es la cuarta etapa del desarrollo de una habilidad. La primera es no saber que no sabés, por ejemplo, no saber que no sabés manejar un auto porque no sabés lo que es un auto. La segunda es saber que no sabés, por ejemplo, saber que no sabés manejar un auto cuando te enterás lo que es un auto. La tercera es saber que sabés, por ejemplo, cuando estás aprendiendo a manejar, estás pensando en lo que hacés, qué cambios poner, etc. La cuarta etapa es simplemente saber. Alguien que maneja hace tiempo no piensa en cambiar el cambio, frenar o acelerar, poner el guiño, ponerse el cinturón, lo hace instintivamente. ¡Ojalá las últimas dos se dieran en todos!

Hablando de manejar podemos hablar de un instinto social en Estados Unidos y en Argentina. En Estados Unidos, las personas manejando un auto frenan cuando ven un cartel de STOP ("Pare" en español), pero el cartel de PARE casi que no existe a los ojos del conductor argentino. Podría decirse que este es un instinto cultural.

Creo que podríamos rever muchos instintos que tenemos o no tenemos, como sonreír, decir "gracias", decir "hola", no mentir (o sentir que estamos haciendo algo malo cuando mentimos) y decir "no se", pues por alguna razón sentimos que "tenemos que saber" y está mal "no saber". ¿Es este un instinto cultural?

Podemos hacer una analogía entre el instinto y lo que podríamos llamar el "pensamiento mas desarrollado" si comparamos a un emprendedor con alguien que trabaja en una empresa. En una empresa, las reglas suelen ser claras. Cuando hay un problema sabemos a quién llamar. Sabemos cuales son nuestros roles y responsabilidades. Ante cada nueva situación, hay una organización que, en el mejor de los casos, te lleva por el camino correcto, y no hace falta pensar tanto para resolver algo como cuando uno es emprendedor, cuando uno no siempre tiene todo organizado. Cuando uno emprende, los limites no están tan definidos, uno tiene que hacer todo y resolver todo. En una empresa, su estructura y reglas arman el instinto que el trabajador debe tener, y los primeros meses de acondicionamiento de un nuevo empleado sirven para eso. Es por ello que ser emprendedor es complejo y existen tantos cursos de administración de proyectos y para que los emprendedores sepan como organizarse y como armarse "instintos". También cabe resaltar la importancia para estudiantes y para cualquiera que realice un actividad sólo, es decir, sin depender de otros, de armarse una rutina o un hábito.

Lo rutina es importante para no levantarse y pensar cada día qué hacer. Así uno termina el día, la semana, el mes, muy cansado. En cambio, si uno planifica su rutina con anticipación, puede hacer fluir su día con la rutina y no tener que estar usando su cerebro en cada momento para decidir, sino ya haber tomado las decisiones de antemano. La rutina debe estar armada para lograr lo que uno quiere en el día, mes, año, vida. Debido a que nuestro entorno y deseos pueden cambiar, se recomienda rever las rutinas periódicamente. El período entre el inicio o modificación de una rutina hasta que la misma se consolida suele ser trabajoso, puesto que tenemos una tendencia a no querer cambiar, pero es necesario.

Leí que el cerebro nos permite tener un pensamiento "rápido" y otro "lento". Nos damos cuenta que existen estos dos pensamiento cuando nos preguntan: "¿cuántos animales entraron en el arca de Moisés?". Muchas personas no se dan cuenta que el arca era de Noé y no de Moisés. Nuestro pensamiento "rápido" no se da cuenta del error porque Moisés y el arca están en un mismo contexto bíblico, entonces seguimos de largo y no entramos al pensamiento "lento", o lo reservamos para otra tarea, como pensar en cuántos animales entraron al arca. Si, en cambio, nos preguntaran "¿cuántos animales entraron en el arca de Batistuta?", nuestro pensamiento "rápido" reconocería el error y entraríamos a nuestro pensamiento "lento" para decirle a nuestro preguntador que su pregunta no tiene sentido.

Así, el pensamiento "rápido" nos ayuda a concentrarnos sólo en lo que nos importa, y el "lento" en hacer en lo que nos importa. Cuando nos hacemos un hábito, el pensamiento "rápido" nos lleva a seguir el hábito preestablecido, y así usamos nuestro pensamiento "lento" para lo más importante: estudiar, resolver problemas, escribir canciones, etc.

Volviendo a la confianza en el instinto, todos nuestros años de vida, experiencias e historias nos crean un instinto. ¿Por qué no seguirlo? Las ideas, preguntas, comentarios y proyectos se te ocurren por alguna razón. Las experiencias que recabaste en tu vida están haciendo sinapsis en tu mente y creando algo nuevo. Es importante lo que tenemos para decir. Somos todos importante bajo el sol. Y finalmente: está prefecto no saber o equivocarse, nadie nació sabiendo. Cuánto más te animes y más hagas, mejor será tu instinto.


(edición de dibujo cortesía de Nicolas Ferretti!)

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