El cartero y la propiedad privada
El cartero llegó a la puerta de la casa, abrió el buzón y dejó unos papeles. Yo estaba desayunando, lo vi e inmediatamente salí a buscarlo.
- ¿Pero quién te creés que sos para abrir mi buzón? ¿Qué derecho tenés a venir a mi casa y abrir mi buzón? ¿Eh? ¿Se puede saber?
- ... soy... el cartero...
- ¡Pero no me importa quien seas! ¡Este es mi buzón y nadie te dijo que podías abrirlo y meterle cosas!
En eso sale mi mujer y me dice "Mi amor es el cartero, él trae las cartas, las cuentas y tus revistas". "Ah, bueno... Che te pido mil disculpas, perdoname eh, en serio... no me di cuenta sin la gorrita... perdoname... ¿Querés un vaso de agua?".
A veces tenemos dias.
- ¿Pero quién te creés que sos para abrir mi buzón? ¿Qué derecho tenés a venir a mi casa y abrir mi buzón? ¿Eh? ¿Se puede saber?
- ... soy... el cartero...
- ¡Pero no me importa quien seas! ¡Este es mi buzón y nadie te dijo que podías abrirlo y meterle cosas!
En eso sale mi mujer y me dice "Mi amor es el cartero, él trae las cartas, las cuentas y tus revistas". "Ah, bueno... Che te pido mil disculpas, perdoname eh, en serio... no me di cuenta sin la gorrita... perdoname... ¿Querés un vaso de agua?".
A veces tenemos dias.
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