Soluciones
Hace años había dejado de usarlo, en su adolescencia cuando jugaba al rugby. Ordenando su altillo lo encontró en la cajita de plástico original, sus neuronas conectaron una solución para su recurrente problema: comerse las uñas. Podría haberlo lavado antes, pero su ansiedad fue mayor que su instinto precautorio. ¿Habrá cambiado la forma de mis dientes? Se puso el protector bucal en la boca y al contacto entre el plástico y su lengua comenzó a somatizar gotas de transpiración recordando sus épocas de scrums y tackles. Voy a resolver este problema como un puma, pensó.
Esta solución se topó con la gente, a la cual le costaba entenderlo cuando hablaba. Le quitaba espontaneidad a los besos apasionados que su mujer quería darle, pues debía quitárselo previamente a ellos. Entendió que los problemas que le generaba eran mayores que los que solucionaba. Dejó de lado su orgullo, comprendió que las soluciones evolucionan y en este caso debía encontrar otra. Y pensó: voy a resolver el problema como un ser humano.
Esta solución se topó con la gente, a la cual le costaba entenderlo cuando hablaba. Le quitaba espontaneidad a los besos apasionados que su mujer quería darle, pues debía quitárselo previamente a ellos. Entendió que los problemas que le generaba eran mayores que los que solucionaba. Dejó de lado su orgullo, comprendió que las soluciones evolucionan y en este caso debía encontrar otra. Y pensó: voy a resolver el problema como un ser humano.
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