Historia del Fútbol
En Argentina dos de los primeros equipos de fútbol fueron creados por estudiantes de letras: Vocal Juniors y Consonantes Unidas. En sus espaldas usaban letras en lugar de números. El problema era que Consonantes Unidas tenía mas jugadores, por lo tanto mas suplentes y mas recambio, y como Vocal Juniors podía usar sólo 5 letras, jugaban al fútbol 5. Al tener más recambio, los jugadores de Consonantes Unidas no se preocupaban por su estado físico o por no emborracharse la noche anterior a los partidos. Por lo que ser parte de sus filas era interpretado socialmente como ser un partuzero. Para evitar la ventaja del recambio indefinido, se creó la regla de permitir un máximo de tres cambios por partido, que aun persiste hoy.
Vocal Juniors, por su parte, empezó a usar vocales polacas, pues el idioma polaco tiene 9 vocales, y pudo incorporar mas jugadores. Sin embargo, los oidos de algunos jugadores no estaban preparados para diferenciar algunas vocales polacas y se reusaron a realizar un entrenamiento intensivo en fonética vocal. La solucion fue poner un numero al lado de las letras: A1, A2, etc. Con este nuevo método, ya empezaron a jugar al fútbol 11.
Al ser estudiantes de letras, varios de los integrantes de Vocales Juniors eran dueños de una imprenta. Cuando estandarizaron el tamaño de las hojas, las llamaron según sus letra-números de sus camisetas. Así es como surgió la nomenclatura de tamaño de hojas A0, A1, A2, etc. Algunos jugadores de Consonantes Unidas tenían una imprenta también, quienes copiaron esta denominación, y así surgieron los estándares B y C seguido de números.
Se cree que el trazado de las líneas de subte de Buenos Aires se basó en una táctica defensiva utilizada por Vocales y Consonantes cuando unieron sus fuerzas para jugar contra un combinado de letras de Brasil. Conocida la rapidez de juego de los brasileros, la táctica de los porteños consistía en entorpecer su transporte del balón.
Vocal Juniors, por su parte, empezó a usar vocales polacas, pues el idioma polaco tiene 9 vocales, y pudo incorporar mas jugadores. Sin embargo, los oidos de algunos jugadores no estaban preparados para diferenciar algunas vocales polacas y se reusaron a realizar un entrenamiento intensivo en fonética vocal. La solucion fue poner un numero al lado de las letras: A1, A2, etc. Con este nuevo método, ya empezaron a jugar al fútbol 11.
Al ser estudiantes de letras, varios de los integrantes de Vocales Juniors eran dueños de una imprenta. Cuando estandarizaron el tamaño de las hojas, las llamaron según sus letra-números de sus camisetas. Así es como surgió la nomenclatura de tamaño de hojas A0, A1, A2, etc. Algunos jugadores de Consonantes Unidas tenían una imprenta también, quienes copiaron esta denominación, y así surgieron los estándares B y C seguido de números.
Se cree que el trazado de las líneas de subte de Buenos Aires se basó en una táctica defensiva utilizada por Vocales y Consonantes cuando unieron sus fuerzas para jugar contra un combinado de letras de Brasil. Conocida la rapidez de juego de los brasileros, la táctica de los porteños consistía en entorpecer su transporte del balón.
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